Tres.11 – Capítulo 3 – Trischerum

Ahora recuerdo claramente lo que hablamos con el profesor Óscar en al año 2000. Me preguntó, luego de terminar una clase, que opinaba de las líneas de Nazca. Mi respuesta no lo dejó muy convencido, puesto que yo opinaba que los antiguos Nazcas habían realizado aquellos dibujos para adorar a sus Dioses que ellos, en aquel entonces, creían y adoraban. Él opinaba que seguramente habían recibido algún tipo de ayuda y que además lo habrían hecho para seres de otros planetas que solían visitarlos y a quienes consideraban dioses.

¿Seres de otro planeta? – pregunté sorprendido por su comentario.

Si, así es como Ustedes los llaman – dijo sin vacilar una de esas tardes del año 2000.

Claro que para mí aquella respuesta me dejó aún más frío; “¿Nosotros?” ¿es que acaso él no se incluía en la raza humana?. Obviamente hubo mucho que olvidé de aquella conversación y sus historias de fantasía, habían pasado 25 años desde entonces y muy poco se me había quedado en la memoria, excepto lo del terremoto y que nos encontraríamos esta tarde en este lugar.

Luego de pensar unos segundos le dije:

– Óscar, lamentablemente hay mucho que olvidé sobre tus historias, han pasado 25 años desde esas conversaciones, aunque no puedo negar que me sorprende que estés aquí; más joven, en un atardecer en Lima luego del terremoto y tal como lo describiste pero debo decir que quizá es una coincidencia.

Comprendo que hayas olvidado gran parte de lo que hablamos, así que si tienes un tiempo, puedo contarte, recordarte y explicarte mucho más de lo que hace 25 años te dije. Claro que no puedo contarte toda la gran historia, pero quiero empezar por la parte más importante para ti y para que lo entiendas todo mejor” – me dijo Óscar mientras nos sentábamos mirando el mar.

Soy todo oídos Óscar – respondí

Desde hace cientos de siglos viven en el planeta, seres que han ido siempre controlando el avance y el desarrollo de toda vida sobre la tierra,  digamos de momento “otros seres”. Son como una sociedad, con cientos de años más avanzados que nosotros en tecnología, y que llevan siglos viviendo entre nosotros y bajo nosotros. Como te dije alguna vez, son seres intra-terrestres que se ocultan del sol que conocemos pero alimentándose de un tipo de sol interno que existe en el centro de esta tierra, más conocido como núcleo. Para que me entiendas mejor, los planetas  y satélites que conoces, se crearon a causa del choque de los rayos solares del gran sol y pequeños núcleos, como un pequeño sol que están dentro de los planetas y satélites. Este enorme choque de energías produce esta capa que conocemos como suelo y que con el paso de los siglos, podría llegar a apagarse y acabar con el planeta entero, con tan solo dejar de proporcionar energía. Normalmente los planetas desaparecen porque se va apagando la energía interna hasta que se crea un agujero negro que lo absorbe por completo acabando con todo lo existente en ese planeta. ¿Conoces las auroras boreales y australes? pues son energía del núcleo que salen desde el interior de la tierra, en sus polos, en donde no se logra formar esa costra causada entre el sol y el núcleo interno, pero esta energía almacenada se dispara en forma de radiaciones electromagnéticas sobre la ionosfera terrestre, creadora, principalmente, de dichos efectos visuales.”

¡Un momento! – reaccioné algo pensativo – “Si dices que la capa que conocemos como suelo se forman al contacto de la energía del sol, así como del núcleo de la tierra, ¿Cómo es posible que no desaparezca o se destruya la zona oscura o mejor dicho, la que está de noche actualmente?, se supone que no le llega los rayos solares”.

Le pregunté casi convencido de que lo dejaría callado pero, él enseguida respondió con una sonrisa en la cara

Muy buena tu observación, pero no creerás que los planetas se crearon de la noche a la mañana, existen muchos otros factores y millones de años entre ellos. El choque de energía es muy fuerte y a pesar de ello a la tierra le tomó millones de años para ser como la conocemos, así que unas pocas horas de oscuridad no le afecta en nada. Ya descubrirás mucho más sobre los planetas y el universo que no es tal cual como lo pintanEntonces, esta civilización que está en nuestro planeta, ocultos bajo tierra y entre los humanos, está intentando ayudar a que este mundo no se destruya, pero la mala influencia es terriblemente enorme, nos dispersamos y olvidamos la misión que cada ser viviente tiene encomendada al nacer. Millones de siglos atrás, no funcionó la primera idea de seres sobre este planeta, entonces se realizó una destrucción masiva, ahí es donde fueron condenados dinosaurios y seres que no aportaban nada al desarrollo. Luego llegó el tiempo de la creación de los humanos en donde estos “otros seres” de diferentes sociedades del universo llegaron a este planeta para dejar parte de sus genes insertados en lo que ustedes llaman primates y así garantizar el avance y creación de un ser más inteligente sobre esta tierra. Los primates, casi humanos,  cumplieron con realizar cada tarea programada en sus vidas. Lograron acostumbrarse a los diferentes climas, adaptarse, alimentarse, descubrir nuevos alimentos, trabajar en equipo, reproducirse, abrigarse, descubrir el fuego, buscar refugio y construir el suyo propio, hasta llegar a ser el hombre actual de diferentes razas pero humanos finalmente. Cada ser humano está “programado”  para nacer en este mundo, todo tiene una razón y cada uno nace sabiendo lo que viene a hacer, es como un vídeo juego creado hace unos años atrás, no recuerdo su nombre…

Lo miré pensativo y dije:

– Los Sims, ¿verdad?, ese juego en el que puedes controlar la vida de tus personajes creados. 

– Si, exacto – respondió continuando con su historia – No es que funcione todo como un juego, pero es que existen tiempos, etapa, niveles, formas de VIDA. Puedes nacer como una hormiga, una mariposa, una rosa, una pulga, un ciervo, una ballena, un mono, un humano. Cada vez que cumples con tu tarea eres desactivado, es decir – mueres-  y tu “esencia” es enviada al planeta nuevamente con un nivel superior. La mayoría se queda estancada en el humano puesto que desde que nacen se pierden en vicios, se dispersan sus ideas, olvidan su propósito, se dejan llevar por los sentimientos y finalmente, luego de morir sin ninguna tarea cumplida, vuelven a ser enviados como humanos con otra tarea. Es ahí donde muchas personas tienen recuerdos del pasado, se sienten como estar reencarnados en otra vida y es cierto, han desarrollado sensaciones especiales que otros seres humanos no tienen.”

Ya había anochecido aunque no lo había notado hasta que Óscar encendió su linterna y me pidió que lo siguiera mientras yo encienda mi linterna y, sin decir una palabra, empezamos a caminar por el borde del acantilado hasta llegar a una pequeña comuna muy peculiar, pues habían adaptado nueva tecnología en su conjunto de casas con electricidad generada por el oxígeno y que alimentaba el alumbrado de la zona central y donde se podía observar, alrededor de una especie de parque, unas 15 mini-viviendas bastantes agradables comparadas con otras que había visto en mi ruta al acantilado. Además, el viento proveniente del pacífico, era aprovechado para generar más energía con los pequeños filtros de vientos ubicados en los techos de las pequeñas casas. Parecían muy bien organizados y sobre todo parecían llevar muy bien toda la situación de la catástrofe.

Óscar me pidió que lo espere un momento sentado en una especie de banca frente a una de las casas, ingresó en ella mientras yo me quedé observando el cielo, las nubes se habían dispersado dejado ver las millones de estrellas y que desde siempre me gustó observar, especialmente las estrellas fugaces y que desde niño me gustaba contar todas las que podía observar. Pasaron apenas 5 minutos hasta que Óscar volvió para sentarse a mi lado y continuar su historia.

– Muy bien Héctor – me dijo mirándome a los ojos – ¿Tienes alguna pregunta o duda hasta el momento?, porque quizá puedo explicarte aún más y entonces tus dudas podrán aclararse.

– No tengo preguntas – le dije– así que por favor, sigue contándome más. Tienes que entender que esto es muy difícil de digerir y me tomará tiempo creer y aceptar lo que me cuentas, pero he visto tantas cosas malas en este mundo que ahora mismo nada me parece imposible.

– Perfecto. ¿Por dónde íbamos?, ¡ah,sí! Lo que ustedes llaman reencarnación, como iba diciendo, todos volvemos a ser enviados hasta lograr nuestro propósito. El plan general era lograr un mundo de armonía, un lugar donde se pueda aprender desde cero, ir desarrollando habilidades y ser capaces de crecer tecnológicamente y aprovechar correctamente todos los recursos que este planeta ofrecía, existían cientos de posibilidades para hacer lo correcto, pero lamentablemente todo se descontroló, cuando una sociedad muy lejana quiso destruir este nuevo planeta y todo su correcto funcionamiento. Lograron filtrar genes en toda especie viviente que, en muchos casos, es más fuerte cuando hay contacto con el sol, especialmente cuando la capa de ozono es muy débil. Este gen dentro del ADN desarrolla la ira, la envidia, la codicia, la maldad, la locura y muchas malas acciones que tú mismo puedes nombrar”.

– ¿debo comprender que somos como un experimento sobre este mundo? – Pregunté algo desconfiado

– No, no lo veas así – respondió Óscar –  Hemos preparado este mundo para ser el hogar de nuevas especies, este planeta tenía enormes posibilidades y factores que la hacía perfecta para una gran convivencia y, por muchos años funcionó sin problemas hasta que observamos comportamientos extraños en muchos seres vivientes y descubrimos la influencia de este gen que fue insertado tal como se encuentra como un virus en un ordenador, para que me entiendas mejor, y del cual llevamos siglos intentando controlar. Es ahí donde la historia cuenta sobre los Vikingos, tribus sanguinarias, culturas carnívoras, sociedades salvajes. Todos nacieron con un buen propósito pero se dejaron llevar por este gen que los lleva a la destrucción, en algunos casos seres con ideas de aniquilamiento masivo y que conoces a lo largo de la historia.

– ¿Te refieres a Hitler?” – comenté inmediatamente al escuchar su última frase.

– Si, es un buen ejemplo de un ser con mentalidad destructiva” – Dijo Óscar algo pensativo y continuó – Pero ese es un minúsculo ejemplo, existen millones de personas y seres vivientes que han hecho mucho daño así como otros que fueron especialmente enviados para ayudar y crear la paz en masas.

– Imagino que ahora te refieres a los “dioses” de las diferentes religiones, ¿verdad? – Respondí de forma sarcástica.

– Así es, ellos eran considerados seres divinos, capaces de hacer milagros pero en realidad eran “otros seres” con las capacidades más avanzadas en muchos sentidos y que en aquellos tiempos eran imposibles de realizar, como sanar, multiplicar la comida, mover mares, levitar, reconfortar con un abrazo. Lo que se buscaba era lograr que el ser humano sea consciente de sus malos actos y que robar, matar, violar, etc, eran pecados que no deberían realizarse.

En ese momento me puse de pie, algo asustado y con escalofríos por sus últimas palabras. No podía creer todo ese rollo de seres extraterrestres, intra-terrestres, de un mundo que es controlado casi como si fuese un juego. Óscar me miró pensativo y se puso de pie y, al momento de querer decir otra palabra, le corté inmediatamente.

– Basta ya Óscar, es suficiente en serio. Te agradezco todo lo que me cuentas, es tarde y debo volver a casa. Te deseo lo mejor y felicita a tu doctor por haberte operado tan bien, realmente me hiciste creer que te habías rejuvenecido pero no soy tonto y todo lo que me has contado es digno de un libro de ciencia ficción que deberías escribir algún día.

En ese momento, un niño pequeño sale corriendo de una de las casas, viene hacia mi y me abraza fuertemente las piernas, tendría unos 4 años y parecía feliz de verme. Lo tomé en brazos algo regocijado y feliz de verlo, me miró a los ojos mientras me tocaba la cara y la barba con sus pequeñas manitas y simplemente sonreí.

– Hola Héctor –  me dijo sonriendo sin percatarme que sabía mi nombre.

– Hola pequeño, ¿Cómo te llamas? – Pregunté muy feliz.

– Trischerum – dijo con su dulce voz abrazando mi cuello suavemente y enseguida levanta su brazo derecho señalando el cielo estrellado mientras dice: Mira, ese es Duortot

Entonces una gran estrella fugaz cruza el cielo oscuro y sonrío al verla.

– Si, una estrella fugaz – le digo al niño – es hermosa, ¿verdad?

Por alguna razón estaba muy tranquilo, como en paz y disfrutando ese momento que hacía años que no sentía.

– Sí – respondió Trischerum dejando ver sus agujerillos junto a su linda sonrisa – es de donde vengo – continuó para luego apoyar su cabeza en mi hombro mientras suspiraba.

Óscar se mantuvo en pie junto a nosotros observando el cielo. Yo tenía en brazos a Trischerum en silencio hasta que Óscar me dice:

– ¿Sabes lo que quiso decir Trischerum con esa estrella fugaz?

– Óscar, es un niño con mucha imaginación y le gustan las estrella fugaces como a mi.

– Héctor, esa no es una estrella, es un nave que se acerca al planeta tierra y que desde aquí se ve como una estrella, es una manera de ocultarse para no ser descubierta y es de ahí de donde viene Trischerum. Existen miles alrededor de la tierra y van cambiando posiciones cada cierto tiempo, como una guardia en un edificio gubernamental.

– Óscar, es mejor que llames a la madre de Trischerum, se ha quedado dormido y empieza a hacer algo de frío.

Enseguida me siento en el banco y pongo al niño sobre mis piernas y veo como sus brazos y cabeza caen muy sueltos como si hubiesen perdido toda clase de fuerzas.

– ¿Trischerum? – Intento despertarlo –  ¡Trischerum despierta! – vuelvo a intentarlo algo más asustado.

– ¡Óscar, ayúdame, parece que no está bien, no tiene pulso! ¡Llama a un médico!

Pero Óscar no se movía ni un centímetro.  Me quité mi chaqueta para cubrirlo y lo puse sobre la banca para intentar ayudarlo

– ¡Trischerum vamos, respira! – intentaba hacer presión suavemente en su pecho y respiración boca a boca pero sin ningún resultado positivo – ¡Joder Óscar, haz algo! – Grité fuertemente y con lágrimas en mis ojos al ver su poco interés en ayudar – ¿Qué le ocurre? – empecé a llorar desconsoladamente – ¡Si hace unos minutos estaba muy bien, feliz y sonriendo. No comprendo porque dejó de respirar!

Yo estaba de rodillas junto al niño, llorando desconsoladamente con mi cabeza sobre su pecho, nunca había pasado un momento tan duro como este en mi vida, lloraba como si fuese mi propio hijo, como si lo hubiese conocido toda su vida, como si lo amara infinitamente.

Óscar se acercó a mi y tocando mi hombro me dijo:

– Tranquilo, Trischerum está bien.

– ¡Cómo va a estar bien! – le grité fuertemente – ¿Acaso no ves que está muerto?

– Mira el cielo – me dijo mientras señalaba a las estrellas –  Trischerum está ahí.

– ¿Estás jugando conmigo? Óscar, llama a un médico, a su madre, a alguien. ¿No te das cuenta de lo que está pasando?

– El que no quiere darse cuenta de lo que está pasando eres tú – dijo seriamente – Trischerum fue enviado a cumplir su misión y lo hizo, ahora dejó este planeta para seguir su desarrollo y superación. Levanta la mirada al cielo Héctor, escúchame  y créeme.

Miré al cielo estrellado con las lágrimas en los ojos mientras Óscar señalaba una estrella

– ¿Ves esa estrella brillante en aquella zona? Es ahí donde se fue Trischerum y vino aquí para conocerte personalmente, para crear un vínculo entre ustedes, ahora él te escucha. ¿Quieres confirmar lo que te digo? Pídele en tus pensamientos que mueva esa estrella, sólo pídeselo a él y empieza a creer por favor.

Dejé al niño en la banca, me puse de pie y pensé en aquella linda sonrisa y sus manitos tocando mi rostro, entonces mentalmente dije “Trischerum, si es esto verdad, haz girar esa estrella en forma circular” – y tan pronto lo pensé vi claramente como la estrella dio un giro dibujando un círculo en el cielo hasta volver a su posición inicial.

Mi asombro era enorme, me quedé frío, de pie mirando el cielo, confundido, extrañado, recordando rápidamente todo lo que Óscar me dijo y entonces sólo atiné a decir – No,no, no, no puede ser, esto no está ocurriendo, esto no es cierto – y empecé a correr huyendo de aquella zona hasta que tropecé en la oscuridad y caí fuertemente al suelo golpeando mi cabeza hasta desmayarme.

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