BODA Y CUMPLEAÑOS INOLVIDABLES – PARTE 3

1 de Julio 20014

El tour que contratamos nos recogía en el Hotel en Eliat. La primera fase era, cruzar la frontera de Israel para llegar al reino de Jordania. Muy temprano ya estábamos en las instalaciones del control para el “visado” correspondiente. Es increíble como todos (incluyéndome) solicitaban que no pongan ningún sello en el pasaporte, para evitar muchos problemas de acceso en otros países, así que simplemente te entregan una pequeña hoja con todos los datos y controlan tus pertenencias con mucho, mucho cuidado. El control fue algo largo (había que esperar a que terminen todos los que íbamos en el bus).

Ya casi a las 9:30 de la mañana, el calor era bastante fuerte pero al menos el pequeño bus que nos llevaba a la ciudad de Petra, tenía aire acondicionado. El grupo de turistas estaba dividido en 2 buses pequeños, ambos llenos con personas de diferentes nacionalidades y edades. Con Laura y Marcelo conocimos a un chico de Costa Rica que estaba también haciendo un viaje entre Israel y Jordania. Los 4 no parábamos de hacer fotos de los increíbles paisajes, casi marcianos (por el color rojizo), que podíamos ver, lugares áridos, secos y totalmente calientes por el sol tan fuerte que había formado, desde mucho tiempo, una costra de tierra algo rojiza y quemada. Además era increíble ver como de pronto en esos llanos, se levantaban grandes peñascos también rojizos que rompían el espacio plano de esos casi desérticos paisajes.  Por momentos, era posible ver pequeñísimos poblados o lugareños con sus tiendas típicas viviendo por los alrededores. Eran como estar en una película de Ali-baba, personas con el burka negro o blanco caminando o parados junto a la carretera, algunos camellos sentados junto a los aldeanos y sobre todo sorprendía ver cómo están tan acostumbrados a esas temperaturas tan altas.

Todo el viaje fue como una película que mis ojos jamás habían visto, paisajes inimaginables. Finalmente llegamos a las puertas de la famosa “Petra”. à Wikipedia: El nombre de Petra proviene del griego πέτρα que significa piedra, y su nombre es perfectamente idóneo; no se trata de una ciudad construida con piedra sino, literalmente, excavada y esculpida en la piedra.

El guía nos comentó que lo primero que deberíamos hacer es proteger nuestras cabezas usando gorras o alguna camiseta que nos cubra la cabeza, esto para evitar el calentamiento extremo ya que caminaríamos unas 3 horas casi al medio día entre ir y volver al estacionamiento. Además, beber mucha agua, usar gafas de sol y caminar con mucha paciencia. Empezando la caminata, sobre un camino de tierra removida, que mostraba el gran flujo de personas que pasaban por ahí, ya podíamos ver ciertos monumentos, tumbas y pequeñas casas esculpidas en la piedras a nuestro alrededor, el paisaje se ponía aún más y más interesante con cada paso. De pronto ya nos encontrábamos entre rocas rojizas, abruptas y empinadas, pasadizos de 50 metros de altura aproximadamente o pequeños cañones excavados por la erosión del agua a través de miles de años. Los caminos zigzagueantes nos robaban la mirada cada segundo, las cámaras de fotos y videos no paraban de trabajar con tantos rincones impresionantes, el calor pasó a segundo plano, casi ni lo sentíamos (especialmente porque había mucha sombra)

Luego de unos 30 minutos caminando entre estos pasillos y esquivando a las carrozas tiradas por burros, o caballos que pasaban junto a nosotros algunas veces súper rápido, el guía nos dice que a partir de ese momento veremos la puerta principal de Petra, la escultura de piedra más famosa y más fotografiada del lugar. Y así fue, unos pasos más adelante, los pasillos se abren en una pequeña explanada y la vista impresionante de la puerta de Petra, nos dejó a todos con la boca abierta. Fotos, fotos, fotos! Era imposible parar de hacer fotos… pero la mejor sorpresa estaba por llegar, no imaginaba que la puerta, era verdaderamente “una puerta” que al girar la mirada a la derecha, veríamos cientos de esculturas, puertas y fachadas esculpidas en muchas más piedra, un impresionante teatro esculpido mayormente en la misma piedra el siglo I y construido por los nabateos. Simplemente alucinante!

La temperatura empezaba a cobrarnos factura, el calor mientras caminábamos, era bastante insoportable, no encontrábamos sombra alguna fácilmente hasta que el guía nos comenta que al final de toda esa ciudad, existe otra fachada aún más impresionante “La fachada del Deir o Monasterio”, sobre una montaña y que no iríamos ahí porque podría tomarnos al menos 1 hora y media más de caminata, había que tener buena resistencia y el calor era demasiado fuerte ese momento… mi nuevo amigo de Costa Rica y yo nos miramos y dijimos “¿Vamos?” J y nadie quiso apuntarse a seguirnos. El guía nos dijo que ellos volverían al bus con mucha tranquilidad pero que en 1hora y media ellos partirían al restaurante con o sin nosotros. Además nos advirtió que era muy complicado ir y volver en ese tiempo tan ajustado… pero bueno, ya estábamos ahí, la aventura me llamaba (siempre en mis venas) así que sin más tiempo que perder y con una gran botella de agua cada uno, empezamos nuestra caminada hasta lo más profundo y alto de la ciudad antigua de Petra. 20 minutos más tarde, ya no teníamos agua (entre beberla y  rociarla en nuestras cabezas, se había agotado). Felizmente en el camino, lleno de escalinatas que parecían interminables, encontrábamos lugareños vendiendo el preciado líquido elemento.

La temperatura alcanzaban los 45 grados! Empezábamos a sentir cansancio, calor extremo y dolor ligero de cabeza. Hasta que finalmente pudimos ver otra maravilla “el monasterio” aún más impresionante que la puerta de Petra. Mi amigo simplemente colapsó al llegar y se sentó a observar el indescriptible paisaje alrededor, yo tomé algunas fotos hasta que encontré un letrero con una flecha que decía “ Mirador, observa Jordania desde los más alto” y me atreví a seguir (10 minutos más de escaleras) pero al llegar arriba, valió TERRIBLEMENTE la pena, puede que en ese momento casi no pudiera caminar más por el insoportable calor, pero la vista desde ahí no tenía precio y, un cumpleaños así (tan caliente) no me lo imaginé jamás. Lo disfruté.

Miré la hora y apenas nos quedaban 40 minutos para volver, así que, con más agua en mano, emprendimos la caminata de regreso… debo confesar que creímos que la vuelta sería más fácil por el simple hecho que “bajaríamos” escaleras en su gran mayoría, pero no fue así, fue tan duro como la subida. Además, no calculamos que al llegar punto donde nos separamos con los demás, aun faltarían 30 minutos más de caminata hasta el estacionamiento. Un pequeño error de cálculo que nos llevó, básicamente, a correr.

Es probable que en ese momento la temperatura haya alcanzado la más alta que mi cuerpo recibió jamás, era casi imposible sudar porque todo líquido expuesto al sol de evaporaba inmediatamente!, pero había que llegar a tiempo!. Bueno, no llegamos, los buses no estaban donde habían aparcado inicialmente. Así que nos miramos, todos agotados sin saber que hacer hasta que de de pronto, escuchamos nuestros nombres a lo lejos, eran ellos! Habían movido los buses a un lugar con sombra! Y solo esperaban por nosotros. No saben lo agradable que fue subir al bus con el airecito frio, con muchas botellas de agua que nos ofrecía la gente y las preguntas que nos hacían sobre nuestra mini aventura. Aunque creo que para ellos NO era muy cómodo estar junto a 2 chicos que sudaban como locos y que éramos como una piedra caliente de una Sauna J.

¿El restaurante? Genial, buffet libre y agradables trabajadores. No tengo nada que criticar sobre la atención de todo el mundo en ese viaje, a pesar que hay mucha informalidad, todos siempre te tratan con mucha educación y una sonrisa en la cara. Luego de comer y reponer energías, tomamos el camino de vuelta a la frontera con Israel, pasar los “exagerados” controles (donde, por cierto, me pusieron el SELLO de salida en mi pasaporte) y llegar, justo a tiempo, para tomar el bus desde Eliat a Tel-Aviv. Llegamos súper tarde pero siempre hubo tiempo para hacer un brindis por mi cumpleaños y celebrar el gran viaje que estaba disfrutando. ¿Qué más podía hacer antes de volver a Barcelona? ¡Ah sí !, visitar Jerusalén y el mar muerto!… pero esa es otra historia increíble que les contaré en breve.

Continuará…

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