Iván y Makis

raval-catIván llegó al monumento del “Gato” en la Rambla del Raval a la hora indicada tal como lo acordaron, esperó un buen rato y Makis no llegaba, pensó en mandarle un SMS preguntándole si todo era una broma pesada, pero desistió y esperó hasta que Makis llegó con 10 minutos de retraso.

Llegó con un short de colores, una camiseta negra, su típica barba de tres días y con la cara algo desencajada. Saludó a Iván

Makis: Hola, ¿qué tal?

Iván: Hola

Makis: Llegué tarde porque no terminaba de copiar unos archivos y al final salió un error y no se copió todo del disco duro.

Iván: ¿Y qué es lo que no copiaste?

Makis: No lo sé, pero ya no importa.

Iván: Pues si ves en algún momento que te falta algo avísame, yo creo que no borraré pronto todo lo del disco duro así que a lo mejor puedes rescatar algo que te haga falta.

En seguida un silencio rondó la escena. Para Iván era como si sólo existieran ellos en ese momento, para Makis era un silencio más. Makis no dijo ni una palabra mientras veía a Iván guardar el disco duro en su mochila. Iván esperaba que Makis preguntara si podrían hablar sobre lo sucedido, sentarse en una terraza e intentar aclarar todo, pero nada, Makis se quedó callado y solo Iván rompió el silencio mientras levantaba la cara al terminar de guardar el disco duro.

Iván: Bueno, gracias por traerme el disco duro, ya me voy

Makis: Vale, chau

Iván: Chau

Iván se giró y empezó a caminar hacia la moto que dejó estacionada muy cerca, no podía creer que Makis no dijera nada más, ese momento era una despedida e Iván pensaba que le había dado la oportunidad de hablarle y al menos disculparse… pero nada, para Iván, Makis era un cobarde por no decir nada, siempre fue así – pensaba – sabe que hizo mal pero nunca se atrevería a decir lo que sentía o quería expresar.

Mientras Iván daba cada paso lentamente, se imaginaba que en algún momento Makis le llamaría, que mencionaría su nombre pero no ocurrió, entonces se detuvo y se dijo a sí mismo – Yo soy el que debe soltar esta cadena que tiene el eslabón roto y no me sirve, me pesa y me estorba – Se giró nuevamente y vio como Makis iba caminando a lo lejos, aceleró sus pasos y logró alcanzarlo casi al final de la rambla del Raval.

Iván: ¡Hey Makis! – levantando un poco la voz

Makis: ¿Ah? – Makis se giró sorprendido al escuchar que Iván le llamaba

Iván: Mira quiero hablar contigo algunas cosas que tengo dentro y quiero soltar, yo no quiero seguir viviendo con esto que llevo dentro y que me pesa demasiado – Iván lo miraba fijamente y podía ver en los ojos de Makis algo de tristeza pero siguió hablando.

Iván: Yo no quiero vivir con este rencor, odio o molestia que llevo dentro, soy una persona que sabe perdonar y si tú no tienes nada que decirme quiero que sepas que quiero perdonar lo que hiciste, prefiero librarme y cerrar el libro de una historia que termina aquí y empezar una nueva vida sin nada del pasado.

Makis: Si – Respondió – hemos vivido muchas cosas y yo no quiero que terminemos esto con sangre.

Iván: ¿Con sangre? – pregunta sorprendido – Bueno, no te conviene que peleemos hasta llegar a sangre, puede que salgas perdiendo – lo decía con tono sarcástico.

Makis solo sonrió y volvió a estar callado, como siempre solía hacer cuando tenían una conversación seria entre ellos dos. Iván decidió seguir hablando.

Iván: Cerraremos este libro hablando, por eso me acerqué ahora para decirte lo que pienso y poder seguir mi vida sin complicaciones, quizá más adelante volvamos a ser amigos y empezar nuevamente una historia diferente.

Makis: Vale – respondió de forma cortante y sin nada más que mencionar.

Iván: ¿No vas a decir o preguntar algo?

Makis: Bueno … ¿Cuándo te vas de viaje?

Iván: ¿Y a qué viene esa pregunta?

Makis: Bueno, quiero saber que estarás bien, eso es todo. ¿has hablado con tus médico sobre tu viaje?

Iván: A ver Makis, ¿Porque me dices todas estas cosas? ¿Realmente quieres saber eso?

Makis: Si, solo quiero que estés bien, eso es todo.

Iván: Bueno, pues entonces dime, ¿tú crees que yo me voy a ir de Barcelona sin hablar con mis médicos? vamos eso sería como suicidarse, claro que hablaría con mis médicos y me iría con lo necesario para estar bien, quiero vivir mi vida tranquilamente. Además aún no se si viajaré ni cuándo.

Makis: ¿No te ibas pronto?

Iván: No porque pasaron muchas cosas estos últimos días, ¿quieres oir la historia?

Makis: Si – respondió muy interesado, cosa que sorprendió mucho a Iván.

Iván: Resulta que el jueves pasado estaba por comprar el vuelo para irme finalmente, pero la web de la aerolínea dejó de funcionar, luego se fue el internet en casa y decidí esperar al día siguiente, las cosas pasan por algo porque el viernes me llamó una empresa para una entrevista que tuve hoy, la entrevista fue muy buena, espero que finalmente me den una noticia positiva, además me han devuelto el dinero de la fianza del piso y he conocido a un chico muy bueno que me ha devuelto la ilusión. Todo esto ha pasado desde el viernes hasta hoy, mi abuela tiene razón, “Dios aprieta pero no ahorca” y creo que las cosas han mejorado mucho para mi, mira Makis, lamento mucho haberte metido en mis 2 años de tristezas y problemas, tú mas que nadie sabe que lo pasé fatal. Ahora solo te deseo lo mejor, yo intenté que aceptes todo el amor que tenía por ti pero como tú no lo quisiste recibir, pues ahora deseo que seas realmente feliz, eso sí, te aconsejo que abras los ojos ante alguna persona que realmente te quiera, no te cierres y aprende a entregar tu amor.

Makis simplemente afirmó con la cabeza.

Iván: ¿y tú como vas en tu vida?

Makis: Bien – responde tajantemente.

Iván: ¿No vas a decir nada más? yo hablo mil palabras y tu ¿solo una?

Makis: No sé que decir

Iván: Buff tú como siempre, a ver… ¿Cómo está todo en tu piso?

Makis: Ha bien, todo igual.

Iván: ¿no tienes más goteras?

Makis: No

Iván: ¿Ya cambiaste el sofá que tenías que comprar con la dueña del piso?

Makis: No, aun no

Iván: ¿Y sigues tirando móviles por el balcón? – bromea un poco.

Makis: No, ya no más – responde con una ligera sonrisa.

Iván: No olvides regar bien las plantitas – sonrió y no habló más del piso de Makis porque se le hacía un nudo en la garganta por recordar muchas cosas que vivieron ahí. – Y ¿qué tal el trabajo? ¿Algún aumento de sueldo?

Makis: Nada, pedí el aumento y no me lo dieron.

Iván: Joder pues trabaja menos y que se jodan

Makis: Si – lanzando una carcajada – es lo que estoy haciendo

Iván: ¿Y cómo están tus padres?

Makis: Están bien, los veo la próxima semana que me voy de viaje a Chipre

Iván: Que bueno, saludos de mi parte, sólo si preguntan por mí. Igual salud a todos los amigos por allí – se quedaron en silencio unos segundos– Bueno, no te quito mas tiempo, las cosas llegan hasta aquí. Cuídate mucho y sé feliz, ¿vale?

Makis: Vale – respondió

Iván: Bueno, chau – se dieron un beso en ambas mejillas y cada uno tomó su camino nuevamente.

El corazón de Iván estaba latiendo a mil por hora, estaba acabando con una historia hermosa y a la vez dolorosa, quería gritar y llorar, pero también sabía que era lo mejor para ambos, era la decisión correcta y que sin él podría vivir. Aunque más le dolía que Makis nunca acepte su error ni que se disculpe con él por todo lo que hizo sufrir a Iván.

Iván subió a la moto mientras pensaba tristemente el final de esta historia, tomó la calle que lo llevaba a su casa, pero justamente era la calle por donde Makis iba caminando dirección a su casa e Iván  lo vio que avanzaba a paso lento pero firme, con las manos en el bolsillo y la cabeza agachada, y tuvo la sensación de que Makis estaba muy triste con esto, pasó por su lado con una sonrisa grande a pesar que el casco no dejaba ver esa sonrisa, bajó la velocidad y Makis lo miró justo al pasar por su lado.

Iván: ¡Cuídate tontito! – Le dijo mientras avanzaba lentamente con la moto – ¡ADIOOOS! – alzó más la voz mientras en su cabeza pensaba – “Adios Makis, te quiero mucho, desearía retroceder el tiempo a esos momento de alegría que vivimos juntos y esas muestras de amor que me entregabas a tu manera, que yo pudiera comprender y tu pudieras entregarte a mí sin temor a quererme, sin temor a nada…. te voy a extrañar y querer siempre, te lo aseguro” – mientras una lágrima caía por su mejilla fría por el viento que refrescaba su rostro.

No podía concentrarse, llorar, conducir, pensar… hasta que de pronto, unas calles más adelante, un coche que estaba estacionado, apareció de una de las esquinas mientras Iván avanzaba en luz verde, el coche se metió en su carril intempestivamente, haciendo que reaccionáse lo más pronto que pudo intentando gira ligeramente hacia la derecha pero por ese carril venía otro coche, muy rápido… y entonces era un coche o era el otro… en esos micro-segundos, mientras lloraba, pensó en lo peor, frenó bruscamente mientras perdía el control de la moto y mientras que el primer coche frenaba bruscamente al ver su error, se podía escuchar el rechinar de las ruedas del segundo coche por su intento de frenar a causa de la sorpresiva invasión de la moto de Iván en su carril… e Iván cerró los ojos, los cerró fuertemente mientras pensaba en lo feliz que había sido con Makis y lo triste que se sentía por haber terminado todo de esa manera…

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